Vista la complejidad del asunto, y que siempre estamos a tiempo de hacernos nuevas propuestas, merecía la pena continuar resolviendo “los misterios” que hacen que algunos de los retos o cambios que te propones no lleguen a hacerse realidad. Por aquí te cuento algunos motivos más que, sin saberlo, pueden estar afectando a conseguir tus metas, a pesar de la energía y el empeño que le pones. Alguno es probable que te sorprenda.

6. Que tus expectativas no sean realistas

Ya comentamos en el post anterior que actualmente tendemos a polarizar pensando que algo es imposible para nosotr@s, sin explorar alternativas o pensar que todo es posible si se le pone empeño y voluntad, y no es así. Es muy importante (a la vez que difícil, en muchos casos) aceptar las cosas que no dependen de nosotr@s. Y el desearlo con más fuerza, centrar tu vida en que suceda o “manifestarlo”, puede que en lugar de ayudarte, te esté desgastando. Los propósitos son distintos a los deseos. Los deseos no tienen porqué ser racionales, ni factibles; son deseos y nos guían hacia lo que puede hacernos sentir satisfechos. Los propósitos son propios porque se basan en lo que nosotr@s podemos hacer para conseguir algo que necesitamos o acercarnos a ello en la medida de lo posible. Pero si confundimos los deseos con propósitos, podemos entrar en un bucle de frustración sin fin, poniendo en nosotr@s una responsabilidad que nos desgasta la autoestima por pensar que no estamos haciendo lo suficiente o lo suficientemente bien. Los propósitos deben tener en cuenta datos de realidad que los hagan asequibles y nos den posibilidad de cumplirlos. Sin embargo, en ocasiones, no podemos aceptar algunas partes de nuestra realidad y nos hacemos propuestas dañinas o injustas, a veces porque son inalcanzables, a veces porque no dependen de nosotr@s o porque para alcanzarlas pagamos un peaje incompatible con nuestro bienestar. Ya que no es igual esforzarse que forzarse para conseguir algo y la segunda nunca es una buena opción.

que tus expectativas no sean realistas

7. Que tus propósitos sólo te afecten a ti 

Todos merecemos tener nuestro propio espacio y ser un@ mism@ y nuestras necesidades, el motivo principal de nuestro esfuerzo. No todo lo que hacemos le tiene que servir a otr@s para que tenga sentido. Dicho esto, es mucho más probable que nos comprometamos con nosotr@s mism@s si además (como extra) influye a otras personas a las que queremos, aunque sea de manera indirecta. Por ejemplo, si yo me he propuesto ser más asertiva y encontrar la manera de expresar lo que necesito, tener en cuenta que lo hago para sentirme mejor y ser más justa conmigo, es un “para qué” con una buena profundidad y si, además, me hago consciente de que esto va a generar vínculos más fuertes y sanos con mis allegad@s y puede que anime a esa amiga a poner límites o le dé un modelo de relación sana a mi hij@ o mi sobrin@, probablemente este objetivo toma un impulso más potente. Esto es así por nuestra necesidad de pertenecer, de reciprocidad, de cuidar y ser cuidados. Vivimos en un momento en el que habitualmente se fomenta el egocentrismo transformado de autocuidado y este egocentrismo trae mucha sensación de soledad y nos desconecta de lo verdaderamente importante en la vida. El sentir que lo que hacemos nos conecta con otras personas, nos nutre y le da un sentido extra a lo que hacemos.

Que tus propósitos sólo te afecten a ti

8. Ir sobre la marcha 

Pensar que por darnos cuenta de algo y haberlo definido ya va a hacer que lo pongamos en práctica, sería maravilloso, pero no pequemos de ingenu@s. Por supuesto, estos procesos son imprescindibles, pero no suficientes para pasar a la acción. Para ello necesitamos planificar qué vamos a hacer, cómo lo vamos a hacer, qué vamos a necesitar, tanto tangible como emocionalmente hablando, y, por supuesto, cómo vamos a afrontar los momentos de dificultad o “fallos”, que los habrá y debemos contemplarlos. Debemos hacer un favor a nuestr@ “yo del futuro” y ver qué cosas le pueden facilitar la labor que le estamos proponiendo. Por ejemplo, si quiero comer más sano, necesito pensar qué voy a considerar sano y en qué me voy a basar  (tipos de nutrientes, variedad, si es ultraprocesado, valores nutricionales, etc.), por dónde voy a empezar (no es recomendable hacer cambios radicales que serán insostenibles), pensar entre esos alimentos nutritivos qué me gusta más o me da menos pereza cocinar, qué cosas me puedo permitir comprar, qué momentos de la semana voy a dedicar a pensar, comprar y cocinar lo que voy a comer y qué pasa si en algún momento decido hacer algo que no va acorde con mi propósito. En este punto es importante que tengas en cuenta que forma parte de lo esperado que en algunos momentos “nos salgamos de la línea de puntos” y que en estos momentos hablarnos con cariño y comprensión y buscar la forma de redirigir va a ser la clave. Cuidado, que no decimos compensar ni corregir, si no seguir adelante con nuestra propuesta y, si es necesario, pensar en la forma de contar con ello la próxima vez. Salirse del plan no es un error. Forma parte del camino. Es importante contar con esto, ya que si no acabaremos autosaboteándonos y entonando el “de perdidos al río”, ya da igual. 

Ir sobre la marcha 

9. No poner valor en lo que ya tienes 

Algunas personas piensan que la forma de avanzar en la vida se basa principalmente en pensar en qué falta por hacer, por vivir o por conseguir. Pero focalizar demasiado nuestra atención en lo que falta genera en nosotr@s ansiedad y una sensación de incapacidad e insatisfacción. Por eso es tan importante ver lo que falta como lo que hay. Saber reconocer las cosas que sí hay, que van bien o que hemos conseguido nos ayuda a tomar impulso para seguir avanzando. Igual que cuando vamos a cocinar una receta antes de ir a comprar ingredientes es recomendable mirar la nevera y despensa para ver con qué ingredientes contamos, cuando nos proponemos conseguir algo también nos ayuda hacernos conscientes de qué parte llevamos avanzada, qué cosas ya estamos haciendo que van en la dirección de lo que nos proponemos y qué características de nuestra forma de ser nos van a facilitar llevarlo a cabo. Por ejemplo, si me propongo usar menos el móvil, después de pensar sobre la función que cumple para mí y ser consciente de lo que me resta y me aporta esta decisión, pienso: “voy a necesitar estar atenta para no cogerlo automáticamente y dejarlo lejos cuando me vaya a dormir (eso es lo que me falta). Pero también me va a ayudar recordar que soy paciente, perseverante y que estoy trabajando en estar más presente, lo cual me va a servir para este objetivo. Además, pienso en qué momentos actualmente ya no estoy usando el móvil y los pongo en valor (lo que tengo).” En conclusión, saber desde dónde partimos nos ayuda a ser más realistas a la hora de trazar nuestra ruta hacia donde queremos, a la vez que nos da perspectiva para ver la parte del camino que ya hemos recorrido, así que ¡no te saltes este paso!, porque probablemente no empieces de cero.

No poner valor en lo que ya tienes

10. No valorar las aproximaciones

En ocasiones nos cuesta mucho darle importancia a los pequeños avances o cambios que vamos introduciendo. Es más, a veces somos muy ambicios@s y en lugar de ponernos metas intermedias entre el punto de partida y dónde queremos llegar, nos lanzamos a intentar hacerlo todo, a la vez, siempre y a la primera. Y claro, si no hemos seguido el plan al pie de la letra, si nos hemos desviado un poco (que es lo más probable entre los mortales) o si no vemos resultados, nos frustramos y nos empezamos a desesperar, a sabotear o a exigir. Valorar las aproximaciones o pasos intermedios hacia lo que queremos conseguir, así como las mejoras, por pequeñas que puedan ser, es todo un arte que nos ayuda a mantenernos conectados con nuestros propósitos y a sentirnos capaces. No se trata de engañarnos o creernos nuestras excusas si nos confundimos, si no de darle sentido y verlo como parte de un todo, un proceso en el que cada paso cuenta y el avance no siempre es lineal y ascendente.

No valorar las aproximaciones

11. No empezar ya

Sí sí, has leído bien: YA. Una vez que has pasado por la toma de consciencia, reflexión y planificación, falta pasar a la acción y aquí cada pequeña cosa cuenta. Muchas veces en sesión, con personas implicadas y conscientes, nos damos cuenta de que hemos dedicado mucho tiempo en pensar y planificar, que sabemos muy bien qué queremos hacer, pero hay algo que no les permite activarse para llevarlo a cabo y este es un motivo de consulta muy común en terapia. Y es que pensar inhibe la acción, y sobrepensar nos bloquea. Así que lo que hacemos es ponernos creativ@s para crear la oportunidad y dar un paso. Y lo hacemos en el momento. Se trata de pensar: ¿Qué puedo hacer aquí y ahora por pequeño que sea que sume a mi objetivo? Algunos ejemplos podrían ser: mandar un mensaje haciendo una petición o, si estamos en sesión, hacerme una propuesta si el objetivo es ser más asertiv@, levantarte y dar una pequeña vuelta, o hacer unos pasos donde estés, beber un vaso de agua, tomarte una infusión si te gusta o tomar una pieza de fruta para cuidar tu alimentación, ir con tu hij@ y darle un abrazo si quieres mejorar el vínculo o dejar el móvil y salir ya hacia donde has quedado para conseguir ser puntual. ¡Todo suma y todo vale! Además, es importante que cuando tomamos una decisión llevemos a cabo una acción, aunque sea de forma simbólica para comprometernos con este objetivo.

No empezar ya

Nos encanta poder compartir contigo estas reflexiones y tips que ayudan e impulsan a las personas a las que acompañamos en su proceso de desarrollo personal. Esperamos que para ti también hayan sido enriquecedoras y, si es así, te animamos a contarnos en comentarios o dejar alguna reseña con tus sensaciones. De igual manera, si te has quedado con ganas de profundizar o reflexionar sobre tu situación en particular, puedes ponerte en contacto con nosotras para explorar tu situación y encontrar la mejor manera de acompañarte en el camino de conseguir los objetivos que para ti sean importantes.

Marta López de Lerma Parada, Psicóloga General Sanitaria

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *